El tono apagado, las manchas o la sensación de piel cansada son frecuentes en la piel madura. En esta etapa, la piel puede necesitar un cuidado que ayude a recuperar luminosidad y uniformidad sin forzar ni sobreestimular.


La ruta Luz reúne fórmulas vegetales con vitamina C estable y otros fitoactivos, pensadas para integrarse con facilidad en tu rutina diaria. Con constancia, la piel se ve más viva y con una luz natural que se nota, sin promesas exageradas.

Paso 1: Limpiar sin alterar el equilibrio

La luminosidad empieza por una piel limpia pero no desprotegida. Una limpieza adecuada elimina residuos que apagan el tono y deja la piel preparada para recibir activos iluminadores sin sensibilizarla.

Si prefieres una limpieza sin aclarado también puedes elegir:

Paso 2: Activar la renovación

Cuando la renovación celular se ralentiza, la piel madura tiende a verse más apagada. Activar ese mecanismo natural de forma progresiva es imprescindible para recuperar luz y uniformidad.

Paso 3: Iluminar y unificar el tono

Aquí trabajamos directamente las manchas en la piel madura y la falta de luz. El sérum concentra los activos clave y la crema refuerza su acción para mejorar progresivamente la uniformidad y la vitalidad del rostro.

No olvides cuello y escote

Las manchas y el tono irregular no se limitan al rostro. Cuello y escote también necesitan un cuidado específico para mantener coherencia en el resultado y evitar contrastes visibles.

Una vez a la semana:  potenciar luminosidad

Una mascarilla exfoliante semanal aporta un estímulo adicional para impulsar la renovación y mantener el tono más uniforme y luminoso sin alterar el equilibrio de la piel.